Era mi primer vuelo en helicóptero y estaba nerviosa antes de despegar, pero el personal me lo explicó todo con detalle, desde la recepción hasta el embarque, y sin darme cuenta estaba absorta mirando por la ventanilla. Aquellos minutos en los que vi a la vez el sol poniéndose sobre la bahía de Tokio y las luces de la ciudad empezando a encenderse son realmente inolvidables.
Vuelos panorámicos
Desde vuelos panorámicos sobre la bahía de Ise, Tokio y el monte Fuji hasta el paracaidismo.
Le ofrecemos emociones inolvidables en el cielo.
Nuestras experiencias en el cielo
Desde vuelos panorámicos en helicóptero sobre la bahía de Ise, Tokio y el monte Fuji hasta experiencias de paracaidismo.
Le ofrecemos una gran variedad de planes para vivir emociones inolvidables en el cielo.
También elaboramos planes a medida; consúltenos sin compromiso. Zona de servicio: Chubu y Kansai / todo Kanto / Hokkaido
— Sky Experience
El cielo en las cuatro estaciones
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PrimaveraSpring
Una alfombra de cerezos vista desde el aire
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VeranoSummer
La bahía de Ise con su azul resplandeciente
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OtoñoAutumn
Un otoño de hojas encendidas
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InviernoWinter
Vistas magníficas en un aire cristalino
Planes de vuelo panorámico
Vuelo panorámico en helicóptero sobre Tokio
Salida y llegada en el Helipuerto de Tokio. Dos planes para disfrutar de día y de noche.
Vuelo panorámico por Tokio (día)
Duración del vuelo: unos 30 minutos
Desde 310.000 ¥
- Salida y llegada en el Helipuerto de Tokio
- Vistas del Skytree, el Rainbow Bridge y la Torre de Tokio
- Hasta 4 pasajeros
Vuelo panorámico por Tokio (vistas nocturnas)
Duración del vuelo: unos 30 minutos
Desde 650.000 ¥
- Salida y llegada en el Helipuerto de Tokio
- Tokio de noche, como un joyero, solo para usted
- Muy solicitado para pedidas de mano y aniversarios
Vuelo panorámico en helicóptero sobre el monte Fuji
Salida y llegada en el Helipuerto de Tokio. Un vuelo de unos 60 minutos para contemplar desde el aire el monte Fuji, símbolo de Japón.
Ruta circular del monte Fuji
Duración del vuelo: unos 60–90 minutos
Desde 550.000 ¥
- Salida y llegada en el Helipuerto de Tokio
- El monte Fuji de cerca y en toda su amplitud
- También los magníficos paisajes de los Cinco Lagos Fuji y Hakone
- Hasta 4 pasajeros
Experiencia de paracaidismo (Tsu)
¡Salte al vacío sobre la bahía de Ise, en Tsu (prefectura de Mie)! Le acompaña un instructor, así que los principiantes también vuelan tranquilos.
Salto en tándem
Salto desde unos 3,000 m de altitud
Desde 330.000 ¥
- Salida desde el Helipuerto de la bahía de Ise
- Modalidad tándem, junto a un instructor con amplia experiencia
- Principiantes bienvenidos; formación previa incluida
- El espectacular panorama de la bahía de Ise a sus pies
Planes a medida
Damos forma al vuelo que tiene en mente.
Para pedidas de mano, bodas, sorpresas de aniversario, sesiones de fotos en exteriores y mucho más,
creamos un plan de vuelo especial hecho a medida solo para usted.
Galería de vuelos
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Cómo funciona
Reservas
Reserve por teléfono o mediante el formulario web
Llegada al helipuerto
Preséntese al menos 15 minutos antes del vuelo
Recepción y briefing
Instrucciones de seguridad e indicaciones de embarque
Embarque y vuelo
Comienza un viaje inolvidable por el aire
Aterrizaje y foto de recuerdo
Tras el aterrizaje le tomamos una foto de recuerdo
Opiniones de nuestros clientes
Impresiones de quienes ya han volado con nosotros. Puede filtrarlas por país de origen.
Vine desde Ciudad de México a un viaje de tres semanas por Japón, y ver el monte Fuji desde el helicóptero fue, sin discusión, lo mejor de todo. Me respondieron a la reserva en inglés y con gran amabilidad, así que pude contratarlo con total tranquilidad pese a la distancia.
Vinimos a Japón desde Dubái seis personas en familia. Al ser tantos, tuvimos que volar en dos turnos, pero cuidaron incluso cómo pasar el tiempo de espera y nadie se aburrió.
Vinimos a Japón desde Riad ocho personas en familia y volamos en dos turnos. Pese a lo numeroso de la reserva, organizaron de antemano el orden de embarque y hasta el lugar de espera, de modo que el día del vuelo no hubo la menor confusión.
Vine de vacaciones a Japón desde Londres y participé en la ruta del monte Fuji. Fueron muy prudentes al valorar la meteorología y nos lo explicaron con detalle hasta que se dieron las condiciones. Al final disfrutamos de una visibilidad inmejorable: mereció la pena esperar.
También he hecho un tour en helicóptero en Nueva York, pero aquí la cabina es más silenciosa y las explicaciones del piloto se entendían mucho mejor. Su alto nivel de exigencia en materia de seguridad se percibía ya desde el briefing previo al embarque.
Elegí la ruta nocturna para pedirle matrimonio. Al consultarlo en el momento de reservar, pensaron conmigo incluso el momento de entregar el anillo, y ese día pude declararme de una forma muy natural. Ella todavía habla del Rainbow Bridge de aquella noche.
Participé en la ruta circular del monte Fuji. Pude contemplar la cima asomando sobre el mar de nubes casi a la misma altura y me impresionó una escala que ninguna fotografía puede transmitir. Como el piloto iba señalando los puntos de interés en cada viraje, los 60 minutos se me pasaron en un suspiro.
Se lo regalé a mis padres por sus bodas de oro. Como son mayores, me preocupaba cómo subirían y bajarían, pero siempre les acompañó un miembro del personal y ambos sonrieron de principio a fin. Cuando bajaron, mi madre dijo «qué bien haber vivido para ver esto», y a mí casi se me saltan las lágrimas.
Lo reservé como sorpresa por el cumpleaños de mi pareja. Se lo oculté hasta el mismo día y jamás olvidaré su cara al llegar al helipuerto. Además, nos entregaron ese mismo día las fotos tomadas durante el vuelo, y una de ellas se ha convertido en nuestra favorita.
Volé con mi mujer para celebrar mi jubilación. La ciudad que contemplé durante años yendo al trabajo parece un lugar completamente distinto vista desde el aire. Si tuviera que pedir algo, me gustaría que hubiera alguna ruta de mayor duración, pero la satisfacción es altísima.
Volamos los cuatro de la familia con nuestros dos hijos de primaria. Temía que alborotaran, pero les encantó oír la voz del piloto por los auriculares y estuvieron todo el rato pegados a la ventanilla. Al volver a casa, el vuelo se convirtió sin más en el tema de su trabajo de verano.
Participé en la experiencia de paracaidismo. El momento de saltar desde 3.000 m de altitud fue más impresionante de lo que imaginaba, pero, gracias a que en tierra nos lo explicaron todo con calma y detalle, pudo más la euforia que el miedo. Volveré sin falta a repetirlo.
Lo contratamos por nuestro aniversario de boda. El helicóptero estaba impecablemente mantenido y los asientos eran muy cómodos. Nada más sentarme se notaba el cuidado hasta en el último detalle, así que pude disfrutar del vuelo con total tranquilidad.
Elegí la ruta nocturna con la intención de hacer fotografías. Las ventanillas son grandes y el campo de visión amplio, así que resultó mucho más fácil fotografiar de lo que esperaba. También me ayudó que me explicaran de antemano cómo reducir los reflejos del cristal. La próxima vez quiero probar con la ruta diurna.
Volé con mi madre, que va en silla de ruedas. Lo indiqué al reservar y habían estudiado de antemano incluso el recorrido que seguiríamos ese día, por lo que todo fue asombrosamente fluido. Mi madre repite una y otra vez: «pensaba que nunca en la vida llegaría a volar».
El vuelo se aplazó por el mal tiempo, pero nos avisaron ya la víspera y fueron muy flexibles al fijar la nueva fecha. Se percibía con claridad que para ellos la seguridad es lo primero, así que, lejos de molestarme, me pareció una empresa de plena confianza.
Vine desde Taipéi y elegí la ruta nocturna como recuerdo de mi viaje a Tokio. No tengo mucha soltura con el japonés y estaba algo inquieta, pero me lo explicaron en inglés y además tenían las indicaciones traducidas, lo que me tranquilizó. Ver acercarse las luces del Skytree es sencillamente magnífico.
Participamos los cuatro de la familia en la ruta del monte Fuji. Contemplar desde el aire una montaña nevada, algo imposible de ver en Taiwán, ha sido para nuestros hijos el mejor recuerdo de este viaje. La atención fue exquisita desde la reserva hasta el embarque.
La página de reservas es muy clara y pude completar el trámite sin dudas incluso desde el extranjero. También nos enviaron las indicaciones del punto de encuentro con un mapa, así que llegamos sin perdernos, salimos puntuales y aún nos sobró tiempo para el tren de vuelta.
Volamos tres amigos. Comentamos que, ya puestos, nos gustaría sentarnos todos junto a una ventanilla, y organizaron la distribución de los asientos para conseguirlo. El vuelo se me hizo corto, pero precisamente por eso fue un rato muy intenso: valió mucho más de lo que costó.
Vengo a Japón todos los años, pero era la primera vez que montaba en helicóptero. Aunque ya había visto Taipéi desde el aire, en Tokio la altura y la densidad de los edificios son completamente distintas: no parecía una ciudad de la misma Asia. La próxima vez traeré a mi familia.
Hong Kong también es famosa por sus vistas nocturnas, pero en Tokio la luz tiene un color más cálido y su belleza es completamente distinta. Como se puede conversar por los auriculares, fue muy divertido ir comentándolo todo con mi amiga durante el vuelo.
Lo contratamos durante un viaje familiar. Como mis padres son mayores, les transmití mi preocupación y les ayudaron con mucho cuidado a subir y bajar, además de interesarse a menudo por su estado durante el vuelo. Creo que es una empresa en cuyas manos se puede dejar todo con tranquilidad.
Lo reservamos para nuestro aniversario. El piloto nos indicó los ángulos más fotogénicos y las fotos que publicamos en redes tuvieron muchísimo éxito. Si hubiera una ruta algo más larga, la próxima vez elegiría esa.
Fue una estancia corta desde Hong Kong y busqué lo más memorable dentro del tiempo disponible. Los trámites de embarque resultaron sorprendentemente ágiles y apenas hubo espera. Un uso del tiempo realmente eficiente.
Lo organicé como sorpresa para celebrar la boda de un amigo. Ese día nos comunicamos en inglés y, aun así, entendieron con precisión hasta nuestras peticiones más concretas. Con algún vuelo a primera hora habría sido más fácil encajarlo en el itinerario.
Vine de viaje desde Seúl con una amiga. No había atención en coreano, pero con inglés y gestos nos entendimos de sobra y el personal fue muy amable. Al ver el monte Fuji desde el aire, las dos nos quedamos sin palabras.
Reservé la ruta nocturna como sorpresa para mi mujer. No olvidaré su cara de asombro cuando le dije que íbamos a volar en helicóptero, ni su perfil absorto en la ventanilla desde el despegue. El ramo de flores que prepararon también le hizo muchísima ilusión.
Viajábamos con niños y nos informaron de antemano con todo detalle de los requisitos de edad y peso, así que no tuvimos ningún contratiempo. Las explicaciones fueron claras y, pese a ser nuestra primera actividad de este tipo en el extranjero, no sentimos ninguna inquietud.
Hicimos la ruta del monte Fuji mi hija y yo. Me asombró que a unas dos horas de Seúl existiera un paisaje así. Las explicaciones que llegaban por los auriculares eran serenas y pudimos disfrutar hasta el final sin ponernos nerviosas.
Reservé la ruta nocturna que me había llamado la atención en redes sociales. Los puntos de luz eran aún más finos que en las fotos: una experiencia que un vídeo jamás podría transmitir. La recomiendo a mis amigos sin dudarlo.
Quería ver desde el aire un paisaje con estaciones, algo imposible en Singapur. Coincidió con la época del follaje otoñal y la superposición de colores de las montañas fue verdaderamente espléndida. La próxima vez me gustaría venir en la temporada de nieve.
Vine a Japón por negocios y lo reservé sola en un hueco libre. Pregunté por plazas para ese mismo día y me atendieron encantados; pese a ser una reserva improvisada, la experiencia fue magnífica.
Lo hicimos en un viaje de tres amigas. En Singapur también hay miradores, pero contemplar la ciudad a la altura de los propios ojos, y no a través de un cristal, es algo completamente distinto. Además, las respuestas por correo durante la reserva fueron muy rápidas.
Lo organicé para celebrar los sesenta años de mi mujer. La explicación previa al embarque fue muy cuidadosa y ella, a quien no le gustan las alturas, pudo ir sentada con total tranquilidad. El precio es acorde, pero para una fecha señalada creo que merece plenamente la pena.
Era nuestro primer viaje a Japón, los tres en familia. Consultamos de antemano si nuestro hijo podía volar por su edad y nos explicaron los requisitos con claridad, así que embarcamos sin ninguna preocupación.
Vinimos en familia desde Bangkok. Nuestro hijo estaba entusiasmado con su primer helicóptero y no paró de repetir «¡qué pasada!» durante todo el vuelo. Las indicaciones de seguridad, ilustradas y muy claras, nos dieron tranquilidad como padres.
Vinimos desde Bangkok cinco familiares y volamos en dos grupos. Organizaron de antemano incluso el reparto de los turnos, así que quienes esperaban tampoco se aburrieron. Agradecemos ese cuidado por los detalles.
Participé porque quería ver desde el aire el monte Fuji nevado, algo imposible en Tailandia. Cuando la cima completamente blanca se fue acercando, me quedé tan absorta que hasta olvidé hacer fotos. Un recuerdo para toda la vida.
Lo reservamos en nuestro viaje de novios. Nos alegró mucho que cuidaran nuestro tiempo a solas. No dominamos ni el japonés ni el inglés, pero con gestos y algo de inglés básico no tuvimos ningún problema.
Vine de viaje con la familia de mi hija. Solo por ver a mi nieto disfrutar con las manos pegadas a la ventanilla durante todo el vuelo, ya mereció la pena. El personal también se dirigió a él con mucha amabilidad.
También vuelo en helicóptero en Sídney, pero la limpieza de la aeronave y el nivel de mantenimiento aquí son superiores. El pilotaje es suave y en los virajes no hay ni una sacudida molesta. Se nota el trabajo de auténticos profesionales.
Me animé a hacerlo en pleno viaje de mochilera. No es barato, desde luego, pero si piensas que ese paisaje es solo tuyo durante unos minutos, el precio se justifica. Fueron los momentos más memorables de todo el viaje.
De vuelta de un viaje de esquí pasamos una noche en Tokio e hicimos la ruta nocturna. El contraste de un mismo día, de la montaña nevada a las luces de la ciudad, fue impactante: un broche perfecto para el viaje. También agradecimos los consejos sobre cómo abrigarnos.
Vine de Melbourne por trabajo y aproveché el fin de semana para hacer la ruta del monte Fuji. Nos informaron con detalle de la situación, incluida la espera por el tiempo, así que en ningún momento me impacienté.
Volamos mi marido y yo. Por la edad no nos sentimos muy seguros al andar, pero siempre nos dieron la mano al subir y bajar, lo que nos tranquilizó. Desde el asiento la visión es amplia y se disfruta del paisaje sin necesidad de estirar el cuello.
Aprovechamos la visita a mi hija, que vive en Japón, para hacer en familia la ruta del monte Fuji. Había información en inglés y respondieron una a una a nuestras preguntas, así que el idioma no fue ninguna preocupación. Ha sido el mejor cumpleaños de mi vida.
Participé sola en un hueco de mi viaje de trabajo. Me recibieron igual de bien aun yendo sin compañía e incluso me hicieron varias fotos. La minuciosidad del paisaje urbano japonés y la belleza con que se alinean los tejados solo se comprenden desde el aire.
Atendieron con toda amabilidad mi cambio de reserva. El vuelo en sí fue espléndido, tal como esperaba. Si tuviera que señalar algo, una versión en inglés de la web resultaría más cómoda para quienes lo valoran desde el extranjero.
Volamos con mi mujer durante el viaje a Japón con el que celebrábamos mi jubilación. Ver desde el aire Tokio, una ciudad que visité muchas veces por trabajo, me hizo comprobar cuánto ha cambiado respecto a la que guardaba en la memoria. Treinta minutos llenos de emoción.
Vinimos de viaje de novios desde Vancouver. Sorprende la belleza de un paisaje construido capa a capa por la mano del hombre, tan distinto de la naturaleza salvaje de Canadá. Nos hizo mucha ilusión que se ocuparan de sentarnos juntos.
Fue un viaje familiar con nuestros dos hijos. Antes del embarque explicaron el helicóptero en palabras sencillas para ellos y mi hijo acabó fascinado con los pilotos. Desde que volvimos no habla de otra cosa.
Participé sola desde Toronto. El trato hizo que en ningún momento me sintiera incómoda por ir sin compañía, y además me hicieron fotos. Con material informativo en inglés algo más completo, la tranquilidad sería aún mayor.
Hice la experiencia de paracaidismo. Ya lo había practicado en Canadá, pero el detalle de las explicaciones hasta el aterrizaje y el rigor de las comprobaciones de seguridad son aquí superiores. Uno puede ponerse en sus manos con total confianza.
Reservé la ruta del monte Fuji para el cumpleaños de mi mujer. Nos tocó un día espléndido y se veía con nitidez hasta el cráter de la cima. El piloto va indicando la altitud y la posición con detalle, lo que ayuda a comprender mucho mejor lo que se ve.
Hicimos la ruta nocturna los cuatro en familia. La cantidad de luz de la noche de Tokio no tiene comparación, y no olvidaré cómo lo describieron nuestros hijos: «es como volar por encima de las estrellas». Gracias por unos momentos maravillosos.
Elegimos Japón para nuestra luna de miel y volamos como recuerdo. Estuvieron pendientes incluso del mejor momento para las fotos, y la que nos hicimos los dos desde el aire está enmarcada en casa. Nos emocionó tanta atención al detalle.
Vine desde Guadalajara. Pude ver desde el aire el monte Fuji, un sueño de muchos años, y quedé enormemente satisfecho. Si acaso, con información en español llegarían a muchos más viajeros de mi país.
Participamos en un viaje con amigos. Antes de subir, sinceramente, dudamos por el precio, pero al bajar todos coincidimos: «esto merece la pena pagarlo». Nos alegramos muchísimo de haberlo incluido en el itinerario.
Vinimos desde Londres con una amiga. Acostumbradas al tiempo británico, contábamos con que estuviera nublado, pero ese día la visibilidad fue excelente y abarcamos de un vistazo desde la Torre de Tokio hasta el Skytree. Con la suerte incluida, una experiencia inmejorable.
Se lo regalé a mi marido por sus sesenta años. Los trámites previos al embarque están tan bien organizados que apenas hay que esperar. En esos detalles de la logística se aprecia la calidad de la empresa.
Participé en mitad de un viaje de mochilero. Para mi presupuesto fue un capricho, pero en unas decenas de minutos capté la imagen completa de Tokio, y eso cambió incluso mi manera de ver el resto del viaje.
Hicimos la ruta nocturna mi hija y yo. Las explicaciones que llegaban por los auriculares eran tan serenas que ella, que volaba por primera vez, estuvo mirando por la ventanilla hasta el final sin asustarse. Su sonrisa al bajar lo dice todo.
Vinimos de París en viaje de novios e hicimos la ruta nocturna. En todo momento cuidaron que fuera un rato solo para nosotros, y al bajar la emoción nos duró un buen rato. Un recuerdo inolvidable de nuestro paso por Japón.
Vinimos en familia desde Lyon. En Francia también hay ciudades hermosas, pero la extensión de Tokio es de otra escala. Resultaba entrañable ver a los niños entusiasmados comparándolo todo con el mapa.
Reservé para el cumpleaños de una amiga. Al decirles que era una sorpresa, ese día la acompañaron sin revelarle el destino: nos ayudaron incluso con la puesta en escena. Se lo agradezco de veras.
Participé como aficionado a la fotografía. El tamaño de las ventanillas y la amplitud del campo visual superaron mis expectativas, y además pude consultar de antemano qué equipo podía llevar a bordo. La próxima vez quiero volver en otra estación.
Hice la ruta del monte Fuji. Sabía que su silueta era hermosa, pero la simetría de sus laderas vista desde el aire deja sin palabras. Creo que entendí por qué los japoneses lo consideran algo especial.
Vine desde Múnich. Que la hora de salida se cumpliera al minuto y que respondieran con claridad a mis preguntas sobre el mantenimiento me inspiraron, como ingeniero, una confianza profunda.
Hicimos la ruta nocturna mi marido y yo. Como las ciudades alemanas son oscuras de noche, la luminosidad de Tokio resultó impactante. El briefing de seguridad fue muy concreto y dejaba claro qué hacer en cada caso, lo que también tranquiliza.
Participé solo desde Berlín. El proceso desde la reserva hasta el embarque no tiene un solo paso de más: está muy bien diseñado. Lógicamente no hay información en alemán, pero con el inglés fue más que suficiente.
Fui a visitar a una amiga que estudiaba en Japón y elegimos juntas la ruta del monte Fuji. Ver cómo las nubes iban quedando por debajo a medida que ganábamos altura ya resultaba fascinante en sí: disfruté incluso antes de llegar al destino.
Vi desde el aire el monte Fuji, un anhelo que tenía desde hacía muchos años. El pilotaje fue sumamente cuidadoso y ni siquiera en los giros se siente una presión incómoda en el cuerpo. Gracias a esa técnica pude disfrutarlo con total tranquilidad a mi edad.
Vinimos desde Milán en nuestro viaje de novios. Elegimos la ruta nocturna y la vista de la bahía de Tokio, con las luces reflejadas en el agua, tenía una belleza distinta a la de cualquier ciudad italiana; mi mujer no dejó de hacer fotos.
Viajamos a Japón en familia y volamos coincidiendo con el cumpleaños de mi madre. Nos ayudaron a subir y bajar respetando el ritmo de ella, que es mayor, y en ningún momento nos metieron prisa. Se lo agradecemos de corazón.
Vine desde Roma con un amigo. El tiempo pasó volando y nos quedamos con ganas de seguir en el aire. Ya estamos comentando que la próxima vez elegiremos una ruta de mayor duración.
Hice la ruta del monte Fuji. En Italia también tenemos montañas, pero no existe nada como esa silueta que se alza sola desde la llanura. Solo al verlo desde el aire comprendí lo especial que es.
Participé sola un fin de semana durante un viaje de trabajo. Desde la gestión de la reserva hasta la despedida del propio día, me atendieron con enorme cuidado y se me quitó todo el cansancio del viaje. Acabé enamorada de una ciudad a la que había venido por trabajo.
Vinimos a Japón en familia desde Moscú. El monte Fuji visto en el aire limpio del invierno tenía una belleza serena y armoniosa, distinta de los duros paisajes invernales de Rusia. Un día inolvidable.
Hicimos la ruta nocturna de Tokio mi marido y yo. Era mi primera vez en helicóptero, pero la sensación de ingravidez del despegue fue tan suave que, sin tiempo para sentir miedo, ya estaba absorta en las luces de la ciudad.
Vine desde Vladivostok con una estancia breve y lo incluí en el itinerario. Para quien viaja con el tiempo justo, este plan me parece muy eficiente: ofrece las mejores vistas en muy poco tiempo.
Volamos los tres en familia para celebrar la graduación universitaria de nuestra hija. Las explicaciones en inglés fueron claras y respondieron con detalle incluso a las preguntas más concretas. Su compromiso con la seguridad se percibe en cada palabra.
La fotografía es mi afición y reservé buscando la hora del atardecer. Ajustaron el horario para que voláramos justo en el instante en que el cielo se tiñe de añil, y conseguí la imagen que buscaba.
En Dubái estoy acostumbrado a volar en helicóptero, pero aquí la cabina es silenciosa y se puede conversar con la familia con normalidad, algo que agradecí mucho. El paisaje, lleno de verde y de agua, resultó muy novedoso frente al desierto.
Volé con mi madre y mis hermanas. Aunque éramos solo mujeres, nos trataron con delicadeza en todo momento y no hubo un solo instante incómodo. Además, nos hicieron muchísimas fotos.
Viajé a Japón desde Abu Dabi y elegí la ruta del monte Fuji. Consulté de antemano por los horarios de oración y ajustaron la programación sin ningún problema. Se agradece de veras esa consideración.
Cerramos el viaje familiar con la ruta nocturna. Los niños se quedaron pegados a la ventanilla y no dejaron de gritar de emoción; solo con verlos ya fue un rato feliz. Volveremos sin falta.
Vinimos desde Yeda en un viaje de dos semanas por Japón. Elegimos la ruta del monte Fuji y, para quienes llegamos de un país de desierto, ver a la vez un verde tan intenso y la nieve resultaba casi irreal.
Lo incluimos en un viaje con un grupo de 4 amigos. Nos propusieron un vuelo que evitaba los horarios de oración, así que pudimos participar sin alterar el itinerario. Que cuiden estos detalles se agradece enormemente.
Hicimos la ruta nocturna en familia. Viajábamos con varias mujeres en el grupo, pero nos consultaron de antemano nuestras preferencias sobre las fotos y los asientos, así que pudimos disfrutar sin ninguna incomodidad.
Viajé a Japón desde Riad con mi esposa. El vuelo en sí fue magnífico y la aeronave estaba impecable. Una atención en árabe daría aún más confianza, pero el trato en inglés es tan cuidadoso que no echamos nada en falta.
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Antes de volar
Requisitos de embarqueBoarding
- Pueden volar los pasajeros a partir de 3 años (los menores en edad preescolar deben ir acompañados de un adulto)
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- Podremos denegar el embarque a quienes hayan consumido alcohol
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- Se permite hacer fotos y grabar vídeo a bordo
- Asegure el móvil y la cámara con una correa u otro sistema para evitar caídas
- Nos hacemos cargo del equipaje voluminoso
Política de cancelaciónCancel Policy
| Hasta 7 días antes del vuelo | Sin cargo |
| De 6 a 3 días antes del vuelo | 50% de la tarifa |
| De 2 días antes al mismo día del vuelo | 100% de la tarifa |
| Cancelación por condiciones meteorológicas | Reembolso íntegro |



























































































